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viernes, 25 de septiembre de 2015

CUANDO DEJAMOS DE AYUDAR PARA EMPEZAR A ENTORPECER

Las 3 y media de la madrugada, y aunque mi cuerpo esta agotado, mi cabeza es incapaz de dejarlo descansar...
He intentado de todas las maneras que Morfeo me adormeciese, pero nada, las mil y una vueltas que he dado en la cama, han hecho que al final desistiese del intento.

Hoy voy hablaros de una campaña que realizó la fundación Prevent, una asociación que se dedica a ayudar a personas con alguna #discapacidad.


Cuando lo ví a través de facebook, que por cierto lo tengo colgado en mi página por si queréis verlo, enseguida el titulo me hizo clicar para verlo
      "Lo incorrecto, una nueva mirada hacía la discapacidad"

En efecto, suponía que iba a aprender algo, de la mano de los que mejor podían enseñarnos, las personas que conviven con ella.
Me dí cuenta de lo exagerados que somos a la hora de querer mostrarnos serviciales, inconscientemente, tendemos a desmedir la ayuda que queremos ofrecer, ni si quiera preguntamos si la necesitan.
Vamos y instintivamente actuamos, sin ponernos ni un segundo en el lugar de la otra persona.
Quizá no la necesite, o no más que cualquier otra.

No quiere decir esto que lo hagamos a mala fé, simplemente que el desconocimiento, a veces... bueno, el desconocimiento nunca ayuda. Quizá y digo siempre quizá por que cada persona es un mundo, esa ayuda tan exagerada, podría incluso ofender al que la recibe, no una ofensa de ser mal recibida, pero sí de que podemos crear el efecto contrario.

No nos hemos parado a pensar que quizá si fuesemos nosotros los que estuviemos en el lugar del otro, no nos gustaría que invadieran nuestro espacio, nuestra manera de hacer las cosas de una forma tan invasiva con nuestra intimidad.

Es cierto, lo que dicen en este reportaje, a una persona que no tuviese esa discapacidad, sea cual sea, jamás se nos ocurriría actuar de según que modo, pero por el hecho que sea, se nos enciende un chip, en el cual a ellos no les preguntamos, actuamos bajo nuestro criterio y dejamos de un lado su derecho a elegir si necesitan ayuda o no.

Tampoco quiero decir con esto, que seamos indiferentes a los demás, claro que no, debemos tener empatia con el resto de personas, pero con todas por igual, no hacer tratos distintos según para quién. Podemos y debemos ayudarnos, pero debemos de tener un trato normalizado para una verdadera integración.

Debemos crear una sociedad, adaptada a todos, un entorno que todos podamos disfrutar, sin barreras de por medio. Porque en el momento en que todos los obstáculos que hoy existen desaparezcan, también dejarán de estar presentes esos obstáculos en la forma de pensar, y es un cambio con el que ganaremos todos.

Creo que con toda las buenas intenciones del mundo, eso por supuesto, a veces, bueno diría que siempre, y me incluyo totalmente, dejamos de ayudarles para empezar a entorpecerles, porque todas las personas, estamos preparadas para convivir en sociedad, quizá es la sociedad la que todavía carece de suficiente información para una integración total, que es por lo que debemos luchar todos los ciudadanos.

Muchas gracias por pasar por el blog y dedicarme un ratito. Porque como dice una frase que me gusta mucho, quien te dedica su tiempo, te está dando algo que nunca recuperará y eso es muy de agradecer. Besinos y  gracias porque poco a poco vamos sumando en la página de facebook.

2 comentarios:

  1. Cierto, falta mucho porque todavía encontramos por ejemplo en algunos centros públicos que es difícil acceder con una silla de ruedas por ejemplo. Un besito
    El blog de Sunika

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  2. María, lamentablemente estamos en un mundo donde el egoísmo y desidia es parte del diario vivir, hay intentos, en Uruguay por suerte se ve más acondicionado para estas personas, besos

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Mi blog es tuyo, por eso me gustaría que dejases tu comentario. Mil gracias.